Tag Archive: Signo medúseo


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Pecados capitales

(Los signos medúseos – Parte 2)

Uno de los mejores momentos de esta película es aquel en el que el habitualmente ninguneado y ahora reivindicado Matthew McConaughey, suerte de mentor del personaje interpretado por Leonardo Di Caprio, explica y resume todo el sistema financiero bajo el concepto de “Fugazi”. Ese momento vale y a la vez explica toda la película. No hay reglas, todo es ficción y lo que impera es el triunfo de la voluntad. El único problema con esa escena es que está al principio (y hasta puede verse en el trailer), y lo que queda, que es bastante, es una reiteración de esa idea central, adornada por algunos momentos brillantes y otros previsibles.

En la nota anterior nos referíamos al concepto de Signo Medúseo, término útil para abordar la obra de Martin Scorsese, en particular de los años 90 en adelante. En algún punto MS se volvió SM.

Esto no quiere decir que no haya nada rescatable en este nuevo trabajo del casi siempre vital y efusivo y a esta altura mítico director. Sólo que esa vitalidad tan celebrada se encuentra agazapada y se hace presente solo por momentos en esa espiral de desmesura que acumula excesos y colecciona anécdotas para volver a contar una historia de ascenso y caída que culmina con una incomoda delación y una redención ambigua. Y hasta se vuelve aleccionadora para aclarar que ni el dinero ni el sexo ni las drogas llevan a la felicidad. Si en Escándalo Americano el “más de los mismo” la volvía una encantadora falsificación, en este caso toda la historia real de Jordan Belfort deviene en eficaz fugazi.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

Bonus track, reflexión de Zizek sobre el capitalismo y la búsqueda de felicidad personal

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Los signos medúseos – Primera parte

Por un puñado de pelos

Esos raros peinados viejos ocultan algo. El estilista David Russell repite fórmula efectiva sumando a los protagonistas de sus dos últimas películas (El ganador y El lado luminoso de la vida). Pero esa suma no suma y lo que queda es un gesto tan agradable como vacío, una obra de arte falsificada que se pretende vender como buena. Y dado que la trama de Escándalo americano tiene que ver precisamente con las estafas, la propia realización se iguala con la ficción retratada.

Una película con música de los 70 difícilmente pueda fallar, y menos si cuenta entre sus intérpretes con Amy Adams, la única que pone toda su belleza y talento al servicio de la historia, en un grupo de actores prestigiosos que se autoparodia. Su personaje se roba la película con facilidad porque es el único que genera empatía mientras el resto se pierde en el afán de mostrar sus falencias.

Una historia de estafadores de medio pelo que llegan mucho más lejos de lo que ellos mismos pensaban, válida de ver y con un par de momentos disfrutables, pero objetable dentro del canon que impone el Oscar  al instalarla entre lo mejor del año. Más allá de la siempre discutible importancia de estos premios, es igualmente objetable dentro de la propia filmografía del director, y eso ya es un poco más grave. Si había algunos signos de agotamiento en su también galardonada película anterior, la repetición no hace más que poner esos signos (medúseos) en primer plano.

¿Qué es un “signo medúseo”? El gran Angel Faretta acuñó el este concepto que refiere a “una intuición temprana que llega después -y por diversos motivos- a petrificarse en la repetición y en la banalización de lo pioneramente descubierto antes”. Signos reconocibles en este trabajo de Russell y en otras películas candidatas al Oscar a las que pronto nos iremos refiriendo.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

Soundtrack

Reseña (bastante más favorable) del film anterior de David Russell