Arquímedes Puccio (el personaje) es amable, sin exagerar, y casi siempre mantiene la calma. Se ocupa de los suyos, a su manera. Parece pasivo pero sabe cuando entrar en acción. Pocas cosas escapan a sus cálculos pero sabe recalcular ante cualquier contingencia. Establece objetivos y nunca se conecta con las consecuencias de sus actos. Se cree un operario más de un engranaje mayor, nunca un monstruo o una anomalía. Su cuerpo luce apagado. Sus ojos no. Una composición nada fácil para un actor tan reconocible. El propio Guillermo Francella explica como lo fue construyendo.

el_Clan_3– Fue un proceso lento e intenso. Fue muy importante lo que ha investigado Pablo respecto de esta historia, del clan, de Arquímedes en particular, él se ha contactado con familiares de los deudos, con amigos de la familia y con los jueces y fiscales que intervinieron en la causa. No hay tanto video de esa época, de los 80 como para ver en mi personaje en particular, su postura, su andar, cómo era, tenemos muy pocos elementos para saber. También teníamos algunos testimonios. Lo fuimos construyendo como un Frankenstein hasta encontrar lo que Pablo por sobre todas las cosas quería, como que mire de un modo determinado. Algunos de los tips que me marcó que resultaron muy útiles en la interpretación fueron no pestañear y demorar un poquito para contestar. Tuvimos muy buena comunión entre nosotros. Yo proponía y él algunas cosas compraba, otras no, se mantenía en lo suyo a ultranza y eso para mí era muy útil. Yo escuchaba mucho lo que él pretendía y trataba de dárselo. Y en un punto ya llegábamos al set sabiendo lo que él quería. Fuimos construyéndolo juntos.

– Se intuye sin que se note el esfuerzo para desactivar ciertos recursos que podés haber utilizado en personajes anteriores. Es una composición muy nueva.

El objetivo era ese, no ver ningún recurso que sea habitual en mí, de los que me pueden generar efectividad cuando los transito. Quise despojarme de lo que podía llevarle yo al personaje. Al contrario, había que componer este chacal con el que ni Trapero ni yo tenemos una comunión con su universo. Al contrario, salíamos abatidos del rodaje. Tocar esta temática no era entrar y salir. Tampoco soy de este cuento que hacen de “me llevé a casa el personaje”. A casa no me llevé nada.

– Menos mal (risas). No sos un actor del método.

– Nunca me lo creí ni me lo creeré, pero igual llegaba a casa igual abatido. Fue un rodaje duro, por más que había un gran equipo. Tenerlo a Trapero en la trinchera ayudaba. Estaba atento a todo desde el primer momento. Como actor me sentía contenido. También fue muy buena la relación con Peter Lanzani. Es un chico muy talentoso, siempre está al pie del cañón.

11800540_10152912928011436_3463311688983615127_n– La incomodidad que despiertan el personaje y la historia pueden generar un vínculo particular con la gente

– Yo vivía en San Isidro, cerca de la casa donde pasó todo. La generación que vivió en esa época, que recuerda perfectamente lo que pasó con esa familia se va a sentir identificada, no solo al recordar esa década por arte o por vestuario sino por lo que es su anécdota central. Y los que son jóvenes se van a pellizcar para ver si eso es verdad. Y cuando corroboren que esto que contamos tiene esa verosimilitud, creo que lo van a tomar como lo están tomando en forma unánime todas las personas que asisten a las privadas que estamos haciendo. Esta película se fue construyendo ladrillo por ladrillo. Verla plasmada nos da una gran satisfacción a todos. Ahora salió lo de Venecia. Creo que a nivel internacional va a gustar mucho también.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

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