RELATOS SALVAJES PRENSA 27

– ¿Cómo surgieron estos Relatos salvajes?

– Fue un proyecto involuntario, que se abrió camino solo. En el contexto de estar desarrollando otros proyectos fueron surgiendo libremente estas nuevas ideas, en una o dos noches podía imaginar toda una situación completa. El resultado era un cuento muy potente, y luego apareció otro, y luego otro, hasta que se transformó en algo que empezó a trepar posiciones en una especie de agenda que tenía. Fue abriendo puertas. Y cuando tuvo una reacción tan favorable, tan entusiasta de parte de cada uno de los que leía el guión llegó el punto en el que me dije “hay que hacer esto ahora”. Me parece que hay algo en la variación, en lo diferentes que son las historias y al mismo tiempo en la razón que tienen para estar juntas que es atractivo. Personajes ricos en entornos diferentes a los que les pongo la lupa en un momento de mucha hostilidad, de mucha tensión. El reprimir lo que en el fondo uno desea hacer genera mucha frustración, uno se queda fantaseando con lo que tendría que haber dicho o tendría que haber hecho, con un costo emocional alto. En general uno imagina consecuencias catastróficas y sabiamente no quiere exponerse a eso. Pero el cine es una ventana a la aventura y me permite a mí como director y a los espectadores transitar de la mano de estos personajes los escenarios que nos gustaría visitar. Cuando las escribí y las junté, noté que las historias estaban muy unidas, que conformaban un todo, una única experiencia cinematográfica. No sentí la necesidad de inventar un personaje que saliera de una e ingresara en la otra, por ejemplo, no ese tipo de cosas. Pero te diría que la venganza, la respuesta ante la hostilidad, y sobre todo el placer de perder el control, el placer de dejar de controlar tanto y pasar a la acción, son los temas que atraviesan todas las historias.

– Pero tenías más, seguramente, ¿cómo llegaste a seis?

Tenía más, y las sigo teniendo, pero creo que éstas eran las salvajes. Cuando las junté apareció el título.

 

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– La película formó parte de la Competencia Oficial en el Festival de Cannes, con muy buena respuesta de crítica y público ¿Cómo fue esa experiencia?

– Fue un antes y un después por la gran aceptación que tuvo. Eso nos llenó de entusiasmo y de fuerza para presentarla en el país, para el público para el que fue escrita.

– Pero es,  a la vez, muy argentina y muy universal, puede funcionar en cualquier geografía.

– Yo creo que sí pero porque Argentina está dentro del Universo, pinta tu casa y pintarás el mundo. Somos seres humanos y en el fondo somos animales. Estos personajes están expuestos a situaciones primitivas. Cuando invaden tu territorio lo primero que te surge es defenderte. Eso conecta con una audiencia de cualquier parte del mundo. A eso hay que sumarle que el mundo está regido, en un porcentaje altísimo, por el capitalismo, con todo lo que ese sistema produce en la gente que lo habita.

– Las diferencias de clase tienen mucho que ver en la manifestación de la violencia en la película, sobre todo en las historias que protagonizan Leo Sbaraglia y Oscar Martínez.

–  Totalmente. En la de Leo Sbaraglia, antes de que se produzca la confrontación ya es violento que un personaje maneje un Audi y otro un Peugeot del año 70, que uno venga con aire acondicionado a toda velocidad y el otro con un auto que hace ruido por todas partes, y que sean situaciones heredadas, no una elección de vida. Hay gente que nace en un contexto y gente que nace en otro, en un sistema que se basa en la desigualdad. Al mismo tiempo me interesaba remarcar en el personaje de Sbaraglia que no por tener un Audi la gente es feliz. Lo mismo pasa con el de Oscar Martínez. Es gente que tiene dinero pero que vos no ves que realmente son los beneficiarios de este sistema. Hay gente que está criada para producir y gente que está criada para consumir, pero en los dos casos pueden ser víctimas, los que se benefician son muy pocos.

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– El casting es extraordinario no solo por los actores que están al frente de cada historia sino porque parece que te hubieras tomado mucho tiempo para decidir cada cara de cada extra. Quisiera confirmar algo que se intuye en la película, que es el grado de atención al detalle con el que trabajás, y digo que se intuye  porque a mi juicio el mérito principal de la película es que no se le vean los hilos. Uno puede trabajar mucho en algo pero después queda muy armado y artificioso, y tu película respira a pesar de que imagino que estará pautada hasta la última línea de diálogo.

– Coincido con tu mirada sobre la simpleza. Para mí aquello que se ve simple incluye un montón de trabajo detrás. Así que sí, la película tiene un montón de trabajo detrás. En lo particular del casting yo vengo con ideas en la cabeza, escribo muchas veces las situaciones pensando en actores determinados y luego hago un trabajo en equipo con los productores, en este caso un largo proceso con Hugo Sigman y Matías Mosteirín, luego con un Director de casting, que es Javier Braier, y luego con otra gente que se fue convocando para el casting de los personajes secundarios. Le dedicamos una enorme cantidad de horas a imaginar muchas versiones posibles de la película, y no me refiero únicamente a sus siete figuras principales, hay todo un elenco secundario de gente muy talentosa.

– Eso se nota, sin que se note (risas)

– Me alegro

– El orden de las historias me pareció muy preciso también. Hay tres relatos, los primeros, en donde la resolución es más inmediata, después viene el de Darín, una especie de pasaje a los otros, en donde el personaje parece que implota antes de explotar. Y después dos historias que son las más desarrolladas. Me pareció que no había otro orden posible

– Absolutamente. Es así. Es el orden en el que las escribí. Después me olvidé de eso completamente. Armé otros órdenes, ensaye otras cosas, pero en algún momento terminé llegando al orden natural en el que la película fue imaginada y concebida.

 

Conversación con el director en el marco de la presentación de Relatos salvajes en Rosario, el día 23 de Julio del 2014

Por Fernando Herrera

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