bafici 2014 07

Conflictos de toda clase

Domingo a la medianoche. Un documental fuera de competencia sobre los directores James Bennig y Richard Linklater llena una sala. La función se demora un poco por la cantidad de gente que intenta ingresar a las otras proyecciones del Festival en el Village Recoleta. No todos conocen a Linklater y se podría suponer que Benning es una especie de autor secreto, pero allí está el BAFICI para desmentirlo a cualquier hora.

Esa es otra de las postales de un evento que este año está llamando la atención por su Competencia Argentina más que por la Internacional, con funciones del prensa más concurridas en el primer caso que en el segundo. Una competencia que sumó hoy nuevas opciones.

“13 Puertas”, de David Rubio, es un documental sobre una experiencia inédita, un centro universitario que funciona dentro de una cárcel de máxima seguridad en la Provincia de Buenos Aires, al que asisten por igual los internos y los guardias. Los alumnos toman clases de filosofía y son atravesados por la fuerza de las ideas de Platón o Nietzche, como sucedía con Shakespeare y los protagonistas de “Cesar debe morir”, de los hermanos Taviani.

Las clases también son el tema elegido por Rodrigo Moreno para “Reimon”, aunque en este caso se trate de reactualizar la lucha de clases. Como ocurriera en “El custodio”, Moreno sigue a su personaje protagónico en su rutina cotidiana En este caso se trata de una empleada doméstica (apodada “Reimon” por sus patrones) que trabaja en la casa de unos jóvenes de clase alta que se dedican a estudiar nada menos que “El Capital”. La confrontación entre lo enunciado por ellos y lo vivido por la empleada, la infinita distancia entre teoría y práctica, se transforman en el motor que vuelve atractiva la propuesta.

En la Competencia Internacional se pudo ver “The Wait”, protagonizada por Jena Malone y Chloe Sevigny como dos hermanas que se resisten a aceptar la muerte de su madre. Muy buenas actuaciones y algunas de las imágenes más bellas vistas hasta ahora no alcanzan para ocultar cierta fórmula propia del cine independiente norteamericano. Aún así tanto a nivel visual como sonoro es un experiencia cautivante.

Distinto es el caso de la película “El futuro”, generadora de más reprobación que aplausos (tres) en su primera función, aunque no parece haber dejado a nadie indiferente. El futuro del título es el lugar en donde se sitúan los espectadores para ser testigos de una fiesta en la España gobernada por Felipe González en los 80. Una serie caótica de imágenes crea una atmósfera inmersiva que reniega por completo de cualquier intención narrativa.

Por Fernando Herrera

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