bafici 2014 03

Costumbres Argentinas

Se hablaba en la previa del festival de la importancia que tendrían este año las películas nacionales, con tres formando parte de la Competencia Internacional y una fuerte selección en la Competencia Argentina. Aún con la proyección pendiente de la mayoría de ellas se puede empezar hablar de variedad y calidad de propuestas.

La salada, de Juan Martín Hsu, es una de esas tres películas que forman parte de la Competencia Internacional del BAFICI. Un relato coral que elige contar historias de inmigrantes que trabajan en la feria del título. Entre ellas se destaca la protagonizada por Ignacio Huang (el mismo de “Un cuento chino”) como un copiador de películas truchas cuyo acotado mundo se expande con lo que puede ver en cada título copiado. Se trata de una apuesta ambiciosa llena de momentos interesantes que no terminan de integrarse del todo.

Todo lo contrario sucede con Juana a los 12, que forma parte de la Competencia Argentina. La sorprendente primera película del joven Martín Shanly tiene un grado de precisión y ambigüedad que la vuelve sumamente interesante. La Juana del título es una chica de un colegio inglés que parece no encajar en su mundo, y nadie entiende muy bien porqué. El malestar que genera en ella misma y en los demás esa  anomalía es palpable y la información que recibe el espectador está administrada en dosis exactas.

También en la Competencia Argentina ya se han podido ver los últimos trabajos de tres de los cuatro directores cordobeses que forman parte de la selección, a los que habría que sumar una quinta película hecha en esa provincia por un director nacido en Salta, Leandro Naranjo. La presencia cordobesa en festivales es un fenómeno que sigue en crecimiento. A los auspiciosos debuts de Inés Barrionuevo con “Atlántida” y Matías Lucchesi con “Ciencias Naturales” se suma la experiencia de Santiago Loza (ganador de esta misma competencia el año pasado con “La Paz”) con su elogiada nueva película hablada en francés, y la grata confirmación de Rosendo Ruiz, que presentó su segunda película tras la exitosa “De caravana”. En la lúdica “3D” se cruza el documental con la ficción en una historia romántica que se desarrolla en el marco del Festival de Cosquín. Es notable la habilidad de Ruiz para ser profundo y leve a la vez.

Si hay o no hay algo que pueda llamarse “cine cordobés” es un tema que los propios directores de esa provincia se cuestionan. Pero esa fuerte presencia es un fenómeno que se replica en menor medida en otros lugares del país que tienen sus representantes tanto en este festival como en el de Mar del Plata. La discusión que debería abrirse es que será lo que ocurre con lo que se produce en Rosario, que últimamente brilla por su ausencia.

Por Fernando Herrera

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