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Puntos de Vista

Pasó el Oscar, por fin, evento tan significativo como intrascendente. Nunca deja de generar cierta fascinación, pero el día después termina marcando lo efímero de su legado. Dejemos de lado el comentario de la ceremonia y pasemos a otro evento que revisita el cine de Claude Chabrol, precisamente el autor de La ceremonia (1995).

En el marco de los ciclos de cine de Lets Dance pudo verse una película de Chabrol que, como la gran mayoría de sus obras, se va desplegando a la sombra de Hitchcock para terminar contando otra cosa. La mujer infiel es una de las tantas colaboraciones entre el director y la bella y distante Stéphane Audran, una relación fecunda que incluye 24 películas juntos, y un hijo.

El retrato de una familia en apariencia ideal, sin problemas económicos, con una vida confortable y un cariño que mantiene unidos a sus integrantes, pronto abre el juego para hurgar en las grietas de su malestar. Habrá un crimen, como casi siempre en Chabrol, y una manera de ocuparse de limpiar la escena del crimen que remite directamente a Psicosis. La diferencia entre aquel clásico y este consiste en sacar el elemento terrorífico de su aislado ambiente en un motel en medio de la nada para instalarlo en el corazón de una familia respetable. El clasicismo aparente se quiebra justamente en esa escena del crimen, y la película abandona por completo el punto de vista de uno de los protagonistas para pasar al otro.

La mujer infiel tendría su remake en el año 2002, en Hollywood, con Richard Gere y Diane Lane, mostrando fidelidad a lo más superficial de la trama y dejando todo el resto de lado. Un asesinato más para la lista de crímenes que habitan las películas del maestro francés.

El ciclo de Marzo está dedicado a Fritz Lang, con el foco puesto en su etapa americana.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

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