En esta cuarta y penúltima entrega repasamos las películas que supieron aunar buenas críticas y  resultados, sensatez y sentimientos. Una probable lista de 10 se podría completar con títulos como Una pistola en cada manoLas ventajas de ser invisibleLa parte de los ángeles y la recientemente estrenada Causas y consecuencias, pero en este caso nos vamos a concentrar en las películas cuyo centro pasa por adaptar o no una obra previa.

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Lo propio y lo ajeno. Instinto de adaptación

El nombre: Sí, es teatro filmado, pero cuando está tan bien hecho se disfruta igual. Un texto sólido y rítmico llevado a la pantalla por los mismos autores de la obra original que toman la sabia decisión de enfocarse en las palabras sin disfrazarlas. Todos los actores están muy bien.

Lazos perversos: Otro caso de adaptación resuelto con criterio. Con El Nombre se trataba de llevar al cine una obra exitosa, en este caso se trata de importar a un director prestigioso como Park Chan Wook (conocido por Old Boy) al cine de Hollywood. Como era de esperar el resultado es un producto menos desafiante que sus films anteriores pero más interesante que lo que se hace habitualmente en la industria. (ver reseña)

El gran Gatsby: Otra manera de trabajar material ya probado, por un lado adaptando una novela con versiones previas y por el otro buscando repetir una fórmula visual que dio sus buenos frutos en Moulin Rouge. El resultado es un engendro cuyo contenido se mantiene muy fiel a la versión del 74 con Robert Redford y cuya forma pretende transgredir y deslumbrar y solo consigue de a ratos lo segundo. (ver reseña)

Anna Karenina: Y si de adaptaciones se trata, este es el mayor ejemplo del año, ya que el desafío aquí es encontrar una nueva manera de abordar un clásico que ya contaba nada menos que con 23 adaptaciones previas. Y para eso convocaron a un experto en la materia como Joe Wright que resuelve con talento y buen gusto, aunque sigue siendo discutible la pertinencia de revisitar tanto una obra como esta. (ver reseña)

Palabras robadas: En los casos anteriores se trataba de visitar la obra de otro para generar algo nuevo reconociendo las fuentes. Que pasa cuando uno se apropia directamente de lo que no es suyo y encima construye todo su prestigio en base a eso es el tema central de esta película.  (ver reseña)

Un reino bajo la luna: Y entre tantos amigos de lo ajeno aparece el más personal de los directores para invitarnos a recorrer su mundo reconocible, lleno de trucos y artificios que en lugar de distanciar acercan.  (ver reseña)

 Por Fernando Herrera

 

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