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Rupturas

Es el momento más inoportuno para que Taryn llegue sin aviso a visitar a sus tíos, una pareja de músicos a punto de separarse, con una hija desorientada que queda como rehén en la contienda.

La tercer película de Matt Porterfield acumula algunos rasgos distintivos del cine “indie”, con una familia disfuncional como centro, con otros más propios del nuevo cine argentino, como su predilección por los climas y los gestos antes que los diálogos. Con estas características era de esperar que forme parte de la Competencia Internacional del BAFICI, y de paso se llevara el premio al Mejor Director.

Pero más allá de eso hay un valor agregado, los protagonistas son músicos en la vida real y en momentos claves de la trama interpretan en vivo canciones bellas y emotivas que terminan siendo el mejor espejo de su fragilidad emocional.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

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