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Shakespeare apasionado

Siempre se vuelve a él, es inevitable. Un grupo de actrices ensaya para un proyecto que reúne textos de siete obras de Shakespeare. Los textos son bellos, pero todo lo que dicen fuera del ensayo, y cómo lo dicen, es igual de interesante. Pocas veces se ha visto un trabajo con la palabra tan ajustado y musical. Esa idea tan simple es lo que distingue a Viola, de Matías Piñeyro y la vuelve candidata a algún premio importante.

No es el único caso de abordaje a la obra del célebre escritor. Fuera de competencia podrá verse una versión moderna de Mucho ruido y pocas nueces sorprendentemente dirigida por Joss Whedon, el mismo de la exitosísima Los Vengadores. Aunque por supuesto hecha de manera independiente, con un presupuesto mínimo. Lo curioso es que Whedon trabajó en los dos proyectos a la vez. El director pero ya ha sido invitado a formar parte del festival el próximo año, si los compromisos propios de la segunda parte de la saga de superhéroes lo permiten.

Otra de la películas que despertó mucho interés dentro de la competencia es Los ilusos, del español Jonás Trueba, sobre un joven director de cine que prepara su próximo proyecto mientras se cruza con amigos y colegas por las calles de una Madrid bohemia en blanco y negro. El hijo de Fernando Trueba consigue encandilar con una sucesión de momentos encantadores.

Yulene Olaizola presentó Fogo, documental sobre la resistencia de los pobladores de una isla inhóspita. La directora mexicana ya había ganado el BAFICI 2008 con su primer película, Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo. Lo dicho, siempre se vuelve a él.

Por Fernando Herrera para el Diario La Capital

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