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La parte del león (y muchas otras partes)

¿Cuántas películas caben en una sola película? En esta suerte de aleph bonaerense que es Historias extraordinarias de Mariano Llinás entran por lo menos una trilogía de suspenso completa -con infinidad de locaciones entre Pigüé y Mozambique-, otra película de neto corte melódico romántico, y hasta otra más de nazis perdidos. De todas maneras, cualquier intento de asomarse al contenido por enumeración hace que uno se quede corto, muy corto.

En el Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore los besos eran prolijamente censurados y en una secuencia memorable un personaje se encargaba de devolver esos momentos a la pantalla grande, todos juntos. Viendo la película de Llinás queda la sensación de que alguien le anduvo escamoteando las líneas argumentales al llamado “nuevo cine argentino” sólo para poder devoverlas ahora y pasar a cobrar el rescate.

Y, si bien hay que admitir que apuntando en todas direcciones es imposible acertar todos los tiros, el procedimiento de perdigonada le permite a Llinás agotar su propia fórmula, llevarla hasta sus últimas consecuencias y generar el milagro de entretener durante cuatro horas (y dos intervalos) sin diálogos, casi sin actores profesionales y, sobre todo, sin dinero, conformando una suerte de apología de la producción a bajo costo, altamente estimulante para quien quiera embarcarse en las extraordinarias aventuras que implican la realización de cualquier film.

Por Fernando Herrera

(publicado originalmente en Espacio Cine en el año 2009)

Más información sobre la película en IMDB

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