Las cuotas al día

Starlet representa la cuota Indie de la programación, contando la poco convencional relación de amistad entre una actriz porno y una anciana. Lo transgresor se diluye en la transitada fórmula de buddy movie, con su choque de personajes completamente opuestos, pero mantiene el interés y termina redondeando un resultado agradable que la puede transformar en una sorpresa a la hora de los premios.

El mar al alba, del experimentado director alemán Volker Schlöndorff, pone la cuota de qualité, cine europeo bien hecho y bien intencionado. Pero su apuesta queda a mitad de camino por la sensación de ver algo ya visto muchas veces. Y su denuncia de los horrores del nazismo es necesaria pero reiterativa.

Memories look at me, de Fang Song, puso la cuota de retirada de la sala antes de tiempo. Siempre termina habiendo una peli en algún festival que dejo inconclusa y esta vez le tocó a esta película china que venía precedida de la fama de su productor, el gran Jia Zhang-Ke, y que cuenta con la interesante premisa de poner a la propia directora y a su familia a hacer de si mismos en escenas cotidianas de extrema credibilidad y pequeñez. El problema es que su ritmo moroso espantó a buena parte de la platea que colmaba el Cinema 1, entre los que que me terminé incluyendo, o excluyendo. La hubiera terminado si no hubiese sido la cuarta película que veía en el día.

Fuera de la competencia siempre se encuentran cosas interesantes, y una muestra de cortos documentales me permitió ver Fuego Eterno, la película de Cynthia Sabat que encuentra un buen punto de equilibrio en el cruce de la Historia con la historia (si, así, con mayúsculas y minúsculas). Sabat se mete con el legado de Raymundo Gleyzer y lejos de concentrarse en realzar su figura heroica se queda con la dura experiencia de su mujer y su hijo y sus estrategias de supervivencia para afrontar el dolor de su pérdida.

 

 

Por Fernando Herrera

Parte 1 Parte 2

Anuncios