Calaveras y diablitos

El Festival arrancó para mí con un cambio azaroso del programa que me llevó a ver una película con el mar de protagonista. The deep, del director islandés Baltasar Komákur, cuyo foco está puesto en como sobrevivir a un accidente y, sobre todo, para qué. Epica de un gran hombre que se siente pequeño pero que aún así se enfrenta a un medio que lo excede. Tema ideal para una película de Herzog que aquí es tratado con mayor mesura. Buen comienzo.

También en competencia, Student es una revisión de Crimen y Castigo de Dostoyevski adaptada a la actualidad, la película de Ormibayev, que pasó por Cannes, revisa el clásico y le suma filosos apuntes sobre el paso del capitalismo por su país, Kazajistán.

Por la mañana el diablo metió la cola y un problema con la información, sumado a mi desconocimiento de la ubicación de los cines, me impidió ver Post Tenebras Lux, la última locura de Carlos Reygadas, una apuesta extrema que combina destellos de genio con incomodidad y era una manera de empezar el festival con los tapones de punta.

Por la noche logré reconciliarme con Belcebú, asistiendo por primera vez a la imponente sala Astor Piazolla (1.000 butacas) para ver un clásico de terror de Peter Medak: El intermediario del diablo (The changelling). Verla en ese marco, y con el propio director revisitando su obra de 1980, a solo un par de metros fue un verdadero placer cinéfilo. En la trasnoche otro clásico del mismo año, El resplandor de Kubrick acumulaba varias cuadras de cola y prometía colmar la capacidad de la inmensa sala.

Para el final quedó la tercer película en competencia: Augustine, y la mejor del día. La función contó con la presencia de la actriz francesa Soko, protagonista del film, que se mostró muy entusiasta para responder preguntas. La película de la directora Alice Winocour está basada en hechos reales y se centra en la relación paciente-médico de una sirvienta con un caso de histeria que es atendida por el célebre Jean-Martin Charcot (maestro de Freud y padre de la neurología moderna). Gran candidata a un premio a la mejor actriz para Soko, pero su esforzado trabajo se sostiene también en la extraodinaria actuación del gran Vincent Lindon, que interpreta a Charcot.

Por Fernando Herrera

Parte 2

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