“No creo en el documental o en la ficción, creo en el cine”

Entrevista a Rubén Plataneo y David Dodas

 – Publicada en el Diario La Capital de Rosario el 15 de Junio de 2012 –

Llegó el día, tras su exitoso paso por el BAFICI en Abril, en donde formó parte de la Competencia de Derechos Humanos, y su reciente estreno en Santa Fe, llega a la cartelera rosarina la película de Rubén Plataneo, protagonizada por David Dodas Bangoura, en la que se cuenta su propia odisea para llegar escondido en el hueco del timón de un barco desde Guinea a un país que siempre se empeño en invisibilizar sus profundas conexiones con la cultura africana.

¿Cuando y cómo se conocieron?

(DD) Apenas llegué, en el 2006. Me hice amigo de una de las productoras y ella me presentó a Rubén. Yo ni me imaginaba todo esto de la película.

(RP) Empezamos a investigar en ese mismo año y en el 2007 arrancamos con la presentación del proyecto a concursos.

¿Cómo fue ese camino?

(RP) Ganamos el Morelia Lab de México y el Programa País del INCAA, luego estuvimos en la selección de proyectos del Festival de Guadalajara, concursamos en el Raymundo Gleyzer y obtuvimos el primer premio, después ganamos el Fondo Heinrich Boll en Alemania, la coproducción con la productora Milcolores en Alemania y TS Productions de Francia, que colaboró en la logística de producción, sobre todo en lo que tiene que ver con el viaje a África, y después de todo eso ganamos el Programa Estímulo de la Provincia de Santa Fe. Finalmente nos presentamos a la Segunda Vía del INCAA y también obtuvimos ese concurso, lo que nos permitió la ampliación a fílmico, y por eso comenzamos con un modesto documental grabado en mini-DV y terminamos filmando en HD.

Viendo la película terminada, y sabiendo todo esto, da la impresión que fue mutando el alcance del proyecto pero que nunca se corrió el centro de lo que se quería contar.

(RP) Claro, totalmente. David estaba obstinado en grabar el disco y yo en terminar la película, y los dos pudimos conseguir lo que queríamos. Realmente poder llegar a grabar en África para unir lo que la historia había quebrado fue muy importante, y terminamos haciendo nuestro propio relato de una historia de contrastes plenos de colores, hábitos, música.

Y de tono narrativo

(RP) Los contrastes llegan incluso al tono en muchos momentos, desde lo dramático hasta lo humorístico. Busqué belleza en la tragedia y terminé encontrando belleza en una epopeya.

¿David? ¿Black Doh? ¿Cómo te gusta que te digan?

(DD) David está bien, Black Doh es más como un nombre artístico.

Quería preguntarte por algunos datos de tu viaje porque en la película, más que contar tu propia historia vas registrando otras en tu cuaderno, que usas de base para tus canciones. En tu caso ¿cuantos días duró el viaje?

(DD) En mi caso fue, en total, 20 días, desde Konakri (la capital de Guinea) hasta Rosario. Pasamos como 16 días abajo y de ahí tuvimos que pedir que nos dejen subir porque el que estaba conmigo estaba a punto de morir.

Cuando decís abajo te referís a estar sobre el timón del barco, cerca de la hélice. 16 días así sin comida ni agua.

(DD) Claro, con la hélice y el motor y el ruido, que todavía escucho en sueños. Igual estoy contento de estar en este país.

¿Pero te gustaría volver a Guinea alguna vez?

(DD) Más que nada para poder visitar a la familia, o traer a mi familia aquí.

¿Cómo es tu situación legal ahora?

(DD) Todavía no tengo documentos y no puedo salir del país. Soy refugiado. No es fácil. Ya hice los trámites pero estoy esperando hace cuatro años un nuevo DNI. Ya tengo el número pero todavía no me dieron el documento.

Rubén, ¿Cómo fue grabar en África?

(RP) Sacamos los pasajes y a los 10 días hubo un golpe de estado en Guinea, después de una feroz dictadura de 25 años, un nuevo golpe de estado, así que llegamos en condiciones muy difíciles. Era muy complicado plantar la cámara en una calle. Igual grabamos muchísimo en 20 días de trabajo. La familia y los amigos nos recibieron genial, hasta con ceremonias. La gente es muy amistosa. Pero fue duro, de hecho a mí me apuntaron dos veces a la cabeza y otra vez nos retuvieron con un tanque al lado de nuestro autito. Y contradictoriamente estabamos filmando un torneo de un deporte nativo y me grabaron y terminé saliendo en un noticiero de la TV guineana. Había que cuidarse, era delicado, pero al final la pasamos igual muy bien. Grabamos en el puerto de Konakri y después nos fuimos al interior de la provincia en donde había crecido David y su familia. Tuvimos que pasar seis controles militares. De todas maneras no sufrimos violencia. Ahora hay un gobierno civil en Guinea, pero la situación sigue siendo terrible.

De todas maneras tuvieron más acceso en Guinea que acá para grabar en el puerto

(RP) Así es, aquí, en los puertos privados, nunca nos dejaron filmar el hueco en donde viajan los inmigrantes como David, y debo decir que también nos sacaron dos veces con la policía. Yo igual trato de poner la cámara como sea, de extraer de la realidad lo que sea útil para contar la historia.

Se estrena la película y a la vez se lanza el disco.

(DD) Si ya estamos buscando la sala para presentarlo.

¿Las canciones del disco van contando tu historia y la de tu viaje?

(DD) Exacto, el tema principal del disco se llama “cruzando el mar” y cuenta cómo llegamos de Konakri hasta aquí y lo que pasamos en el barco. También hay un tema que habla sobre Rosario.

¿Y desde que llegaste, a pesar de todo, quisiste grabar un disco?

(DD) Claro, tenía esa idea ya desde mi país.

Pero allá no se podía

(DD) No, mi mamá no permite que nosotros cantemos, así que lo hacía escondido. Yo soy el único de la familia que canta, que viaja y hace una vida tipo artista. Entonces aquí estoy libre para cantar.

Ahora estás viviendo en Buenos Aires. ¿Seguís en contacto con el grupo de amigos que se ve en la película?

(DD) Fueron mi primera banda y son mis amigos de siempre, seguimos en contacto.

La película juega por momentos a borrar los límites de documental y ficción con algunas situaciones que parecen reelaboraciones de momentos vividos.

(RP) Para mí la película es una puesta en escena muy dinámica y muy vital, que tiene que ver con lo que yo sé de los personajes y lo que pasa entre ellos y de lo que puede suceder al encontrarlos, entonces yo creo condiciones, elijo locaciones, y al hacerlo estoy cruzando las fronteras de las categorías, para mí la intoxicación de los géneros es totalmente saludable. No creo en el documental y en la ficción, creo en el cine. Para mí las fórmulas son buenas para la química (risas) pero para el cine lo mejor es la libertad en la utilización de los recursos.

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

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