Los brillos del silencio

La película más hollywoodense y oscarizada del año es francesa. Un ejemplo más (y van) de la hegemonía global del cine industrial norteamericano. Su director, Michel Hazanavicius, demuestra ser un hábil artesano que se apropia con esmero del cine de antaño sin salirse jamás del libreto de un cándido homenaje, y está muy bien acompañado por un protagonista en estado de gracia como Jean Dujardin, dueño de una gran sonrisa compradora de galán antiguo, y todo el encanto chaplinesco y la belleza de Berenice Bejo.

Para ver algo nuevo que reflexione sobre el pasado habrá que esperar el estreno de Tabú, de Miguel Gomes, pero como ejercicio de ambigua nostalgia (ya que deben ser pocos los que realmente quieren volver a ver películas mudas) funciona a la perfección y se deja ver. Nada más y nada menos

Por Fernando Herrera

Más información sobre la película en IMDB

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